Ángel Acosta (1900-1971): Pluma, Escena y Compromiso Canario

Imagen de la web santacruzdetenerife.es

Ángel Acosta Hernandez (1900-1971) representa una de las figuras más polifacéticas y rigurosas de las letras canarias del siglo XX. Aunque nacido en Casillas del Ángel (Fuerteventura), su trayectoria vital y profesional lo vinculó profundamente a la isla de Tenerife, donde se consolidó como un referente del periodismo, la narrativa y el teatro.
Una carrera forjada en la redacción

Tras su paso como expedicionario en la Guerra de Marruecos, Acosta inició una intensa labor periodística. Sus primeros pasos lo llevaron a colaborar en la Gaceta de Tenerife y en revistas de prestigio intelectual como Hespérides y Mensaje. Sin embargo, su destino profesional quedaría marcado en 1931, año en el que se incorporó a la redacción del diario tinerfeño La Tarde. En este rotativo desarrolló el grueso de su carrera, alcanzando el cargo de redactor-jefe.

Su inquietud editorial no se detuvo ahí: fue director de la revista Mirador y fundador de la publicación Tenerife Gráfico. Su curiosidad cosmopolita lo llevó a recorrer Francia e Italia en 1962, un viaje que plasmó en una serie de crónicas fundamentales para entender la visión europea desde la óptica canaria de la época.
Del verso a las tablas: Obra Literaria

Si bien sus inicios estuvieron marcados por la poesía —destacando su poemario Vaho en el cristal (1949)—, Acosta demostró una versatilidad extraordinaria. En 1931 publicó la novela El paisaje iluminado, pero fue en el teatro donde encontró un canal de expresión único. Estrenó diversas piezas en un acto, entre las que destacan Suicidio, La otra vertiente, Tenemos más amor, Ronda el peligro y Traje de noche, obras que reflejan su capacidad para captar la psicología humana y la tensión dramática.
Legado y memoria

Tras su fallecimiento en 1971, su obra ha seguido siendo objeto de estudio y puesta en valor. En 1973 se editó su Antología, con prólogo de la profesora María de los Ángeles Acosta, ofreciendo una visión integral de su producción. Posteriormente, en los años 90, se publicaron su Obra poética escogida (1993) y su Obra Escogida II. Narrativa y Teatro (1994), consolidando su lugar en el canon literario del archipiélago.
Los últimos textos del escritor y periodista Ángel Acosta que restaban por publicarse ven finalmente la luz de la mano del Servicio de Publicaciones del Cabildo, que edita Miscelánea, una recopilación de obras y fragmentos de este autor nacido en Fuerteventura (Casillas del Ángel, 1900-Tenerife, 1971).
Hoy, su nombre figura en el callejero de su isla y su legado permanece vivo en las hemerotecas, recordándonos que el periodismo, en su máxima expresión, es un acto de servicio hacia la comunidad.

Ángel Acosta no solo fue un cronista de su tiempo, sino un creador incansable que supo elevar la realidad cotidiana a la categoría de arte, dejando una huella imborrable en la cultura de las Islas Canarias.

El Reencuentro con la Tradición: Los Pastores de Casillas del Ángel

Casillas del Ángel, 20 de diciembre de 2025

Por segundo año consecutivo

La fe, la historia y el sentimiento de comunidad se dieron cita en la iglesia de Santa Ana. El templo, desbordado por una multitud de vecinos que incluso llenaba el patio exterior, se convirtió en el epicentro de una de las manifestaciones culturales más genuinas de Fuerteventura: la representación de Los Pastores. con un trabajo incansable por parte del Grupo Las Muchachas de la AAVV Buenos Amigos de Casillas del Ángel

Un puente hacia 1904

No se trata de un evento reciente, sino de un legado que nos conecta directamente con nuestras raíces más profundas. El cronista Isaac Viera y Viera, en su emblemática obra Por Fuerteventura (1904), ya relataba con asombrosa precisión cómo se vivía esta misma representación en Casillas del Ángel la noche del 24 de diciembre de aquel año. Más de un siglo después, el escenario sigue siendo el mismo, y la emoción, si cabe, es aún más intensa.

El alma de la representación: 50 voces y una Parranda

El éxito de esta puesta en escena no reside solo en lo visual, sino en el esfuerzo humano que hay detrás. Más de 50 personas, de la mano con la Parranda amigos de Casillas, dedicaron meses de ensayo y preparación. Ataviados con trajes típicos, los participantes no solo actuaron; rescataron del olvido versos con más de 80 años de antigüedad.

Estos versos son verdaderos tesoros de la tradición oral, transmitidos con mimo de abuelos a hijos y de hijos a nietos. Sus letras, profundamente enraizadas en la vida del campo majorero, narran la cotidianidad de nuestros antepasados y sirven como una sentida ofrenda cargada de simbolismo.

Un viaje hacia el Misterio

El desarrollo de la obra convirtió el pasillo central de la iglesia en un camino de peregrinación. Los espectadores acompañaron a los pastores en su viaje espiritual hacia el Portal de Belén. Al final del recorrido, aguardaba el Misterio:

  • María y San José custodiando la escena.
  • Los ángeles anunciadores.
  • El Niño Dios recién nacido.

Cada melodía y cada palabra resonaron en los muros de piedra de Santa Ana, creando una atmósfera de recogimiento que erizaba la piel de los presentes.

Un legado que no se apaga

Lo más conmovedor de la jornada fue, sin duda, la participación intergeneracional. Ver a distintas edades compartiendo un mismo escenario es la mayor garantía de que nuestra cultura sigue viva. Al unir a abuelos y nietos en este rito, Casillas del Ángel no solo celebró la Navidad, sino que aseguró que su identidad perdure por muchas generaciones más.

Casillas del Ángel : Fuerteventura