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El legado artístico y arquitectónico de la Iglesia de Santa Ana en Casillas del Ángel

La Iglesia de Santa Ana se localiza en el pueblo de Casillas del Ángel, dentro del término municipal de Puerto del Rosario, en Fuerteventura. Su edificación se remonta al siglo XVIII, un periodo caracterizado por la prosperidad económica, el crecimiento demográfico y la expansión agrícola en la región. Estos factores propiciaron una descentralización eclesiástica formalizada en el Plan de Reestructuración Parroquial de Fuerteventura, el cual dividió la isla en cuatro distritos principales: Antigua, Betancuria, Tuineje y Casillas del Ángel.

Santa Ana en Casillas del Ángel en la Iglesia de Santa Ana
Santa Ana en Casillas del Ángel (Foto Fina Morales)

Aunque las obras del templo presentaban un avance significativo hacia el año 1744, la edificación no concluyó formalmente hasta 1781, acontecimiento que quedó registrado en una placa conmemorativa en su fachada. Posteriormente, a finales del mismo siglo, el inmueble fue objeto de notables ampliaciones y remodelaciones estructurales. Cabe destacar que este recinto alberga un profundo valor histórico local, habiendo sido el lugar de bautismo en el año 1800 de Fray Andresito, una de las figuras religiosas más célebres de Fuerteventura.

La fisonomía exterior del templo destaca por una fachada elaborada con sillares de cantería negra vista, donde la puerta principal se remata con un arco de medio punto. Estructuralmente, cuenta con una nave alargada cubierta por un tejado a dos aguas con teja vista, mientras que el presbiterio dispone de una techumbre a cuatro aguas. En su interior, la cubierta de madera se sostiene sobre una solera ornamentada con un diseño de cordón y se refuerza mediante tirantes pareados con motivos geométricos de lacería. El área del presbiterio exhibe una cubierta ochavada sobre pechinas con un pinjante central, y a los pies del templo se ubica el coro de madera, decorado con ocho casetones que aluden a los Evangelistas y a los Padres de la Iglesia.

El templo custodia un rico conjunto de arte sacro, principalmente anónimo y datado entre los siglos XVIII y XIX. En la cabecera destaca su retablo mayor de tea policromada, estructurado en un cuerpo con tres calles, hornacinas separadas por estípites y decoración vegetal. Entre los bienes muebles inventariados se encuentran el grupo escultórico de «Santa Ana y la Virgen Niña» y piezas de bulto redondo como San Juan Niño y tallas de Cristo Crucificado; pinturas al óleo sobre lienzo, destacando el cuadro de las Ánimas del Purgatorio y el de la Virgen del Rosario con San Francisco y Santo Domingo; además de elementos litúrgicos y de mobiliario, tales como un púlpito de madera tallada, un copón de metal repujado, cálices de plata sobredorada y una lápida labrada en cantería.

En el año 2015, el entorno de la iglesia se sometió a una importante remodelación urbanística. Con el fin de proteger la estructura, se retiraron eucaliptos que agrietaban los muros, se reconstruyeron las paredes dañadas, se pavimentó la plaza con piedras nobles (cantería gris, pórfido y basalto) y se instaló iluminación ornamental. En reconocimiento a sus valores históricos y artísticos, la Iglesia de Santa Ana fue declarada oficialmente Bien de Interés Cultural (BIC) con la categoría de monumento el 21 de junio de 1991.

El Reencuentro con la Tradición: Los Pastores de Casillas del Ángel

Casillas del Ángel, 20 de diciembre de 2025

Por segundo año consecutivo

La fe, la historia y el sentimiento de comunidad se dieron cita en la iglesia de Santa Ana. El templo, desbordado por una multitud de vecinos que incluso llenaba el patio exterior, se convirtió en el epicentro de una de las manifestaciones culturales más genuinas de Fuerteventura: la representación de Los Pastores. con un trabajo incansable por parte del Grupo Las Muchachas de la AAVV Buenos Amigos de Casillas del Ángel

Un puente hacia 1904

No se trata de un evento reciente, sino de un legado que nos conecta directamente con nuestras raíces más profundas. El cronista Isaac Viera y Viera, en su emblemática obra Por Fuerteventura (1904), ya relataba con asombrosa precisión cómo se vivía esta misma representación en Casillas del Ángel la noche del 24 de diciembre de aquel año. Más de un siglo después, el escenario sigue siendo el mismo, y la emoción, si cabe, es aún más intensa.

El alma de la representación: 50 voces y una Parranda

El éxito de esta puesta en escena no reside solo en lo visual, sino en el esfuerzo humano que hay detrás. Más de 50 personas, de la mano con la Parranda amigos de Casillas, dedicaron meses de ensayo y preparación. Ataviados con trajes típicos, los participantes no solo actuaron; rescataron del olvido versos con más de 80 años de antigüedad.

Estos versos son verdaderos tesoros de la tradición oral, transmitidos con mimo de abuelos a hijos y de hijos a nietos. Sus letras, profundamente enraizadas en la vida del campo majorero, narran la cotidianidad de nuestros antepasados y sirven como una sentida ofrenda cargada de simbolismo.

Un viaje hacia el Misterio

El desarrollo de la obra convirtió el pasillo central de la iglesia en un camino de peregrinación. Los espectadores acompañaron a los pastores en su viaje espiritual hacia el Portal de Belén. Al final del recorrido, aguardaba el Misterio:

  • María y San José custodiando la escena.
  • Los ángeles anunciadores.
  • El Niño Dios recién nacido.

Cada melodía y cada palabra resonaron en los muros de piedra de Santa Ana, creando una atmósfera de recogimiento que erizaba la piel de los presentes.

Un legado que no se apaga

Lo más conmovedor de la jornada fue, sin duda, la participación intergeneracional. Ver a distintas edades compartiendo un mismo escenario es la mayor garantía de que nuestra cultura sigue viva. Al unir a abuelos y nietos en este rito, Casillas del Ángel no solo celebró la Navidad, sino que aseguró que su identidad perdure por muchas generaciones más.