Casillas del Ángel, 20 de diciembre de 2025
Por segundo año consecutivo
La fe, la historia y el sentimiento de comunidad se dieron cita en la iglesia de Santa Ana. El templo, desbordado por una multitud de vecinos que incluso llenaba el patio exterior, se convirtió en el epicentro de una de las manifestaciones culturales más genuinas de Fuerteventura: la representación de Los Pastores. con un trabajo incansable por parte del Grupo Las Muchachas de la AAVV Buenos Amigos de Casillas del Ángel
Un puente hacia 1904
No se trata de un evento reciente, sino de un legado que nos conecta directamente con nuestras raíces más profundas. El cronista Isaac Viera y Viera, en su emblemática obra Por Fuerteventura (1904), ya relataba con asombrosa precisión cómo se vivía esta misma representación en Casillas del Ángel la noche del 24 de diciembre de aquel año. Más de un siglo después, el escenario sigue siendo el mismo, y la emoción, si cabe, es aún más intensa.
El alma de la representación: 50 voces y una Parranda
El éxito de esta puesta en escena no reside solo en lo visual, sino en el esfuerzo humano que hay detrás. Más de 50 personas, de la mano con la Parranda amigos de Casillas, dedicaron meses de ensayo y preparación. Ataviados con trajes típicos, los participantes no solo actuaron; rescataron del olvido versos con más de 80 años de antigüedad.
Estos versos son verdaderos tesoros de la tradición oral, transmitidos con mimo de abuelos a hijos y de hijos a nietos. Sus letras, profundamente enraizadas en la vida del campo majorero, narran la cotidianidad de nuestros antepasados y sirven como una sentida ofrenda cargada de simbolismo.
Un viaje hacia el Misterio
El desarrollo de la obra convirtió el pasillo central de la iglesia en un camino de peregrinación. Los espectadores acompañaron a los pastores en su viaje espiritual hacia el Portal de Belén. Al final del recorrido, aguardaba el Misterio:
- María y San José custodiando la escena.
- Los ángeles anunciadores.
- El Niño Dios recién nacido.
Cada melodía y cada palabra resonaron en los muros de piedra de Santa Ana, creando una atmósfera de recogimiento que erizaba la piel de los presentes.
Un legado que no se apaga
Lo más conmovedor de la jornada fue, sin duda, la participación intergeneracional. Ver a distintas edades compartiendo un mismo escenario es la mayor garantía de que nuestra cultura sigue viva. Al unir a abuelos y nietos en este rito, Casillas del Ángel no solo celebró la Navidad, sino que aseguró que su identidad perdure por muchas generaciones más.
