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Casillas del Ángel es un pintoresco pueblo en el centro de Fuerteventura (Canarias, España), parte del municipio de Puerto del Rosario y conocido por su tradición agrícola, la iglesia de Santa Ana y su artesanía, con un nombre que proviene de una antigua capilla dedicada al Ángel de la Guarda, siendo hoy un núcleo rural que celebra sus fiestas en honor a Santa Ana cada 26 de julio. 

Juan Perdigón: El rebelde de Casillas del Ángel en el corazón de Brasil

Foto de https://www.lacasademitia.es

La vida de Juan Perdigón Gutiérrez (1895-1966) es una crónica de resistencia y dignidad que une las áridas tierras de Fuerteventura con los muelles de Santos y las fábricas de São Paulo. A diferencia de la imagen romántica del artista aislado, Perdigón fue, ante todo, un líder obrero y un militante anarquista inquebrantable, cuya existencia estuvo marcada por el constante vaivén transatlántico de su familia, víctimas de las sequías y el caciquismo majorero.

El origen y la «huida» de la guerra

Nacido en Casillas del Ángel en 1895, su nacimiento se produjo en uno de los retornos de su familia desde Brasil. Su infancia fue un mapa de migraciones: de Fuerteventura a Santos, luego a Uruguay y de vuelta a Brasil. Un dato crucial en su juventud fue la decisión de su padre de embarcarlo nuevamente hacia América para evitar que fuera reclutado para la Guerra de Cuba, salvándolo de un conflicto que desangraba a los hijos de las familias pobres canarias.

El liderazgo en los muelles de Santos

Ya asentado en Brasil, Perdigón se convirtió en una figura central del anarcosindicalismo. Su activismo se desarrolló principalmente en Santos, cuyo puerto era el epicentro de la lucha obrera brasileña, así como en São Paulo y Río de Janeiro. Bajo el nombre de João Perdigão, luchó por conquistas hoy fundamentales: la jornada de ocho horas, el derecho a huelga y la cultura para el trabajador. Su firmeza le valió una persecución implacable, con múltiples detenciones y la sombra constante de la deportación.

Resistencia bajo un nuevo nombre

Hacia 1928, para escapar de la represión policial que buscaba expulsar a los «agitadores extranjeros», tomó una decisión radical: adoptó su segundo apellido y pasó a llamarse João Gutiérrez. Bajo esta nueva identidad se refugió en Sorocaba, en una granja-comuna dirigida por compañeros ácratas. Allí se casó con una mujer cuyo nombre era toda una declaración de principios: Anarquía de Caria, con quien formó una familia de seis hijos, manteniendo viva la llama de sus ideales en la intimidad de su hogar y su comunidad.

Un legado de «auroras»

Juan Perdigón falleció en 1966, habiendo pasado de ser un «campesino pobre» destinado a la miseria a convertirse en un referente ético del movimiento obrero sudamericano. Su biografía, rescatada recientemente por el historiador Jesús Giráldez en su libro Entre el rubor de las auroras, nos recuerda que los emigrantes canarios no solo exportaron mano de obra, sino también semillas de emancipación social. Fue un hombre que, como él mismo escribió, vivió la época «como una tempestad», convencido de que la justicia surgiría siempre, inevitable, como el rubor del amanecer.

Identidad y Tradición: Casillas del Ángel completa el rotulado de sus calles

El pueblo de Casillas del Ángel, en el municipio de Puerto del Rosario, ha vivido recientemente una transformación fundamental en su fisonomía urbana y administrativa. Tras un riguroso proceso que se ha extendido durante tres años, la localidad ha logrado completar el rotulado de todas sus calles, una demanda histórica que por fin dota de identidad y orden a cada uno de sus rincones.

Un proceso de consenso ciudadano

Este logro no ha sido fruto de la improvisación, sino del trabajo conjunto y el consenso. El Ayuntamiento de Puerto del Rosario, a través de su Concejala de tráfico Jenifer Pérez lideró un proceso de diálogo con la anterior directiva de la Asociación de Vecinos «Buenos Amigos».

Para asegurar que la nueva nomenclatura fuera del agrado de todos, se llevó a cabo una exhaustiva campaña informativa entre los habitantes. Esta transparencia permitió que el proyecto avanzara sin oposiciones, reflejando el sentir de una comunidad que deseaba ver sus caminos y veredas oficialmente reconocidos.

El rescate de la toponimia local

Lo más destacado de esta iniciativa es el respeto por la memoria histórica y la geografía del lugar. se ha apostado decididamente por la toponimia local. Los nuevos nombres de las calles son un homenaje a la tierra y a los términos que los vecinos han usado durante generaciones para referirse a sus parajes.

Entre las 50 nuevas denominaciones que se incorporan al callejero, encontramos nombres tan evocadores como:

  • El Huerto de los Bellos
  • La Fortaleza
  • Tablero Los Chasistas
  • El Higueral
  • El Resumidero
  • Las Breñas

Estas nuevas placas se suman a las que ya existían previamente, como el Camino Micaela Acosta y la calle Carteros Rurales, Calle la Entrada, a consolidado un mapa que equilibra el reconocimiento a las personas y el valor de los accidentes geográficos.

El Reencuentro con la Tradición: Los Pastores de Casillas del Ángel

Casillas del Ángel, 20 de diciembre de 2025

Por segundo año consecutivo

La fe, la historia y el sentimiento de comunidad se dieron cita en la iglesia de Santa Ana. El templo, desbordado por una multitud de vecinos que incluso llenaba el patio exterior, se convirtió en el epicentro de una de las manifestaciones culturales más genuinas de Fuerteventura: la representación de Los Pastores. con un trabajo incansable por parte del Grupo Las Muchachas de la AAVV Buenos Amigos de Casillas del Ángel

Un puente hacia 1904

No se trata de un evento reciente, sino de un legado que nos conecta directamente con nuestras raíces más profundas. El cronista Isaac Viera y Viera, en su emblemática obra Por Fuerteventura (1904), ya relataba con asombrosa precisión cómo se vivía esta misma representación en Casillas del Ángel la noche del 24 de diciembre de aquel año. Más de un siglo después, el escenario sigue siendo el mismo, y la emoción, si cabe, es aún más intensa.

El alma de la representación: 50 voces y una Parranda

El éxito de esta puesta en escena no reside solo en lo visual, sino en el esfuerzo humano que hay detrás. Más de 50 personas, de la mano con la Parranda amigos de Casillas, dedicaron meses de ensayo y preparación. Ataviados con trajes típicos, los participantes no solo actuaron; rescataron del olvido versos con más de 80 años de antigüedad.

Estos versos son verdaderos tesoros de la tradición oral, transmitidos con mimo de abuelos a hijos y de hijos a nietos. Sus letras, profundamente enraizadas en la vida del campo majorero, narran la cotidianidad de nuestros antepasados y sirven como una sentida ofrenda cargada de simbolismo.

Un viaje hacia el Misterio

El desarrollo de la obra convirtió el pasillo central de la iglesia en un camino de peregrinación. Los espectadores acompañaron a los pastores en su viaje espiritual hacia el Portal de Belén. Al final del recorrido, aguardaba el Misterio:

  • María y San José custodiando la escena.
  • Los ángeles anunciadores.
  • El Niño Dios recién nacido.

Cada melodía y cada palabra resonaron en los muros de piedra de Santa Ana, creando una atmósfera de recogimiento que erizaba la piel de los presentes.

Un legado que no se apaga

Lo más conmovedor de la jornada fue, sin duda, la participación intergeneracional. Ver a distintas edades compartiendo un mismo escenario es la mayor garantía de que nuestra cultura sigue viva. Al unir a abuelos y nietos en este rito, Casillas del Ángel no solo celebró la Navidad, sino que aseguró que su identidad perdure por muchas generaciones más.